miércoles, enero 09, 2013

DESPERTAR


Esa mañana, Quito amaneció dormida: aunque el sol brillaba, la ciudad no se dejaba iluminar, la gente no despertaba, ningún gallito cantaba. 

En reunión emergente: la luna, el sol, y uno que otro santito que pasaban por ahí, alarmados todos por la extraña situación, buscaron la manera de despertarla. Tomaron una nube y la extendieron tanto, que cuando estaba bien gordita y la soltaron ¡explotó en una gran tormenta que cubrió toda la ciudad!
La lluvia inundó patios, pasos a desnivel, calles estrechas, pero al final Quito despertó.
Sucede de vez en cuando, cuando Quito comienza a quedarse dormida.

 

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